• ¿Cómo nació la idea de escribir este libro y qué te llevó a pensar el skate más allá de la práctica?
R. Hace tiempo tuve un viaje al sur del continente, sin embargo tuve complicaciones de salud que no me permitieron patinar debido a una operación en ese tiempo reciente, en mi equipaje llevaba una tabla nueva lista para armarla pero mi estado de salud me lo impidió.
yo salía a la calle a comprar comida o hacer pendientes de la vida y el trabajo, e iba viendo spots, lugares para patinar, en esos momentos le lamentaba con mucho dolor por no poder hacerlo, me imaginaba los trucos posibles y también los imposibles en cada lugar para patinar que descubría en mi andanza, pero un sentimiento de impotencia y tristeza se superponía al recordar las palabras del médico "reposo de actividades intensas, sólo caminar poca distancia sin cargar nada pesado". A veces veía a personas con su tabla y pensaba que podrían ser mis amigos o amigas, que me podían enseñar los lugares icónicos para patinar en la ciudad, pero las mismas palabras del médico chocaban con mis deseos skates, mi cuerpo también me pedía prudencia, pues a veces avisaba que necesitaba descanso causándome dolores un poco intensos.
No podía permanecer quieta mi insistencia anímica de patinar, así que un día decidí escribir el primer capítulo del libro, me sentía muy emocionado, era como si mi mente conectara con algo cercano a patinar, si no puedo patinar la calle, patinaré mis pensamientos, mi memoria, mis sentimientos. No era lo mismo que patinar, pero aplacaba un poco mi desesperación.
En esos días estaba en Bolivia, meses después fui a Santiago de chile, seguí mi tratamiento con médicos y hospitales, en esos día decido regresar a México, yo vivo en Querétaro y regresé a mi casa, aún continué el tratamiento médico y mejoré mucho, pero dos cosas sucedieron:
1. El médico me dice que puedo patinar y mi cuerpo está de acuerdo con esa afirmación pues los dolores cedieron. Me emociono
2. Esa misma semana declaran cuarentena por COVID 19
Las condiciones sociales no me permitían patinar y en casa vivía con personas que tenían condiciones vulnerables de salud, es decir, si se contagiaban corrían riesgo de morir, por lo anterior decidí apegarme a las normas y no salir.
En esos días yo tenía una novia que amaba, y como cualquier enamorado amante le compartí lo que me emocionaba, le compartí lo que había escrito en Bolivia sobre patinar, a lo que ella me contestó que no le gustó, así que me sentí un poco triste, pero reeleí el capítulo y a mi si me gustó mucho, así que apelé a pensar que a mi ahora exnovía lo que no le gustaba era que patinara.
Entre pandemia y encierro en casa, decidí regresar a estudiar la universidad, y me alejé mucho de escribir sobre patinar, en ese tiempo se creo la vacuna, en mi casa nos vacunamos y decidí patinar nuevamente. Aun recuerdo esa sensación, mis pies otra vez en la lija, sentir el andar, posar mi peso sobre un lado para girar, el viento, la vibración del piso, la velocidad, no me di cuenta hasta pasado unos minutos pero tenía una gran sonrisa y en momentos reía, ahora comprendo que reía de felicidad, de felicidad de patinar, de tener buena salud, de poder hacerlo sin mayor contagio de riesgo, reía de felicidad de patinar. vi nuevamente a mis amigos, patinamos en compañía, algo de mi vida se había recuperado, esa felicidad tenía que escribirla.
En mi estancia en la universidad escribí algunos textos más, unos están en el libro, que ahora publico, otros están sin publicar, no obstante, yo nunca pensé en escribir un libro, yo sólo escribía lo lindo que me la pasaba patinando, sólo por el gusto por escribir algo que amo desde hace años.
Poco a poco una carpeta en mi computadora se fue llenando de textos, hasta que un día decidí escoger algunos y ordenarlos, los puse sobre un documento de word y ya tenía un libro. A la primera persona que se lo compartí fue a mi mejor amigo de patineta goofy (Sergio) quien lo leyó y me dijo que le gustó mucho, a otras personas cercanas al skate les compartía partes del libro y me decían que les había gustado y platicábamos del texto al vernos, me di cuenta que es importante pensar en lo que hacemos, pensar en patinar, en lo que sentimos, en lo que significa, y ponerlo en palabras, dialogo, conversación, por que así hay organización, surgen ideas, debates, y patinar se reflexiona, de la reflexión de patinar pueden crearse proyectos para realizarse, pueden hacerse visibles situaciones que a pesar de que las vivimos en el skate no nos damos cuenta, en suma, la percepción y vivencia del skate se amplia y aporta en demasia.
Pensar en patinar implica no sólo patinar y pensar en los trucos, sino pensar el pensamiento de quienes patinamos.
Un día me encontré a un amigo que no patina, se llama Mauricio y trabaja en la universidad donde yo estudié, Mauricio y yo tuvimos una amistad académica pues también fuimos compañeros docentes a nivel universitario, el caso es que un día me lo encuentro en la UAQ, y me dio mucho gusto verle, me comentó que estaba en una parte editorial de la facultad de filosofía, yo le dije que tenía algo relacionado con eso, le comente del libro, se lo compartí, Mauricio lo leyó, me dijo que valía la pena publicarse, y él me oriento a publicarlo, lo cual agradezco infinitamente.
Mauricio me aconsejó que una persona lejana a México leyera el libro aún en borrador, y contacté a Alex Amor, un patinador de Barcelona, Alex con amabilidad lo leyó y me dio buenas críticas, así que yo tenía más confianza, me acerqué a editoriales, les presenté el libro, vi convocatorias hasta que la editorial "Letra Capital" del municipio de Queretaro vio el visto bueno para publicar el libro.
Duero casi año y medio en la editorial, pero hoy podemos tenerlo por fin impreso.
El libro es totalmente gratuito, no lo vendo yo ni la editorial.
El libro sólo representa un punto de vista sobre al amor que tengo al skate, y tiene como objetivo que platiquemos en comunidad skate lo que significa patinar, no hay otro fin masque pensar en patinar.
•¿Qué enseñanzas te ha dado el skate que difícilmente podrías haber aprendido en otro ámbito?